La “Sostenibilidad” del impacto ambiental que causamos está representada por muchos ámbitos de nuestra vida: los residuos que producimos, el CO₂ que emiten nuestros medios de transporte, la contaminación industrial derivada de la producción de lo que consumimos, hasta la forma en la que interactuamos unos con otros: la justicia, las alianzas, los derechos a ser educados o a ser provistos de agua limpia. En fin, cada parte de nuestras vidas tiene un impacto en el medio que nos rodea. Por lo tanto, cada acción que tomamos a favor de mejorar nuestra interacción con el medio ambiente tiene un impacto en todo y en todos.
Es importante destacar que el auge de la conciencia ambiental está creciendo cada día. También es urgente mencionar que aquí es donde deben concentrarse la mayoría de los esfuerzos. Una humanidad educada no destruye a quien le da de comer; ve la importancia de buscar maneras diferentes de convivir, maneras más sostenibles.
Quisiera que nos enfoquemos en una parte fundamental de nuestra convivencia con el planeta: la gestión de nuestros residuos. ¿Qué hacemos con lo que sobra? ¿Qué hacemos con los contaminantes que producen nuestras actividades diarias? ¿Cómo podemos mantener un estilo de vida consciente, que sea responsable no solo de lo que consume, sino también de lo que produce al consumir?
Es difícil entender esta parte, porque la prioridad no es la de no contaminar, sino la de consumir y producir. Sin embargo, no nos damos cuenta de que, si contaminamos, afectamos lo que producimos y consumimos, y lo que mañana producirán y consumirán nuestros hijos. Pero hoy en día, en todas las sociedades, hay personas conscientes de esto que van creando formas de reducir, reutilizar y reciclar aquello que todos producimos.
La importancia de la conciencia ambiental no depende de si perteneces a las sociedades más ricas o a las más pobres. Si existe el conocimiento de que no es correcto contaminar nuestro planeta, las personas buscarán alternativas para hacerse cargo de aquello que ellas mismas producen. Nuevas maneras de capturar el CO₂ en la atmósfera, nuevas formas de reutilizar y de crear productos que perduren en el tiempo, equipos y tecnologías cada día más accesibles para reciclar nuestros residuos, innovaciones en la manera en que convivimos con aquello que simplemente queríamos desechar.
No hay prioridades absolutas en cuanto a las formas de salvar el mundo. Debemos tratar de impactar positivamente de cualquier forma que podamos. Pero sí es importante resaltar que, si ponemos esfuerzos en la gestión de los residuos y contaminantes, no solamente estamos sumando maneras de mejorar nuestra relación con el medio ambiente, sino también formas de reducir los contaminantes que le arrojamos.
Ideas como el compostaje, que pueden realizarse en la parte trasera de cada casa, son replicables en casi todas las partes del mundo sin necesidad de grandes inversiones. Solo es necesaria la conciencia y el compromiso con el medio ambiente. Estas prácticas podrían acabar con todos los residuos orgánicos y, a la vez, crear tierras fértiles y verdes a lo largo del horizonte. Ideas como esa, donde solo se necesita educación, son los pilares de un mejor mañana.
Ideas de disminución: ¿cuántas toneladas de papel se imprimen para simplemente ser desechadas? En una época digital como la que vivimos, ¿cuántas toneladas de papel nos ahorraríamos si simplemente imprimiéramos lo estrictamente necesario? ¿Cuántos árboles salvaríamos solo con cambiar un patrón que se repite desde una época anterior, en la que la única forma de almacenar era mediante papeles físicos?
A veces, basta con cuestionarse por qué se siguen haciendo las cosas de la misma manera, en lugar de realizarlas mecánicamente y evitar la responsabilidad del daño que causamos. Ya que, simplemente, la respuesta sería: “siempre se ha hecho así”.
Cuando se trata de salvar al planeta, las respuestas están en las preguntas más sencillas. En ocasiones, es tan simple como preguntarse: ¿no hay otra forma de hacer esto? ¿Una en la que podamos reducir lo que no necesitamos? ¿Una en la que podamos reutilizar lo que ya no nos sirve? ¿O, quién sabe, una en la que podamos reciclar lo que nos sobró?
Hacernos preguntas como estas es lo que causará un cambio, tanto de manera personal en nuestra experiencia diaria como de manera global.
El manejo de los residuos es de suma importancia cuando hablamos de crear un impacto positivo en nuestras sociedades. Pero, como mencionaba anteriormente, no hay prioridades únicas en cómo salvar el planeta. Ideas de energía y combustibles limpios, de captación de CO₂, de arquitecturas sostenibles, procesos de integración y sistemas de gestión eficientes son la base del Movimiento Sostenible que, como humanidad, debemos impulsar y priorizar, teniendo siempre presente que la clave está en la educación: “un pueblo educado no contamina”.






