Hablemos de economía sin importar su categoría o descripción: ¿qué es aquello para lo que es necesaria la economía? ¿Qué exactamente describe tener una «economía en crecimiento»? ¿O qué no describe? Al final, ¿qué es lo que realmente tiene valor? Las economías que forman las civilizaciones en las que hoy vivimos solo son la representación media del valor de los recursos que poseen o gestionan en su defecto; por ende, la economía, al igual que nuestra sobrevivencia, necesita en primer lugar y siempre los recursos que posee el planeta Tierra. Tomando esto en perspectiva, podría decirse que, si ponemos en riesgo la adquisición de dichos recursos al contaminar las fuentes que hacemos diariamente o al simplemente extraer recursos sin ningún tipo de reposición o límite de consumo, simplemente consumir hasta agotar su existencia, llegaremos a la misma conclusión: eventualmente, aquello que llamamos economía dejará de importar porque ya no habrá recursos que gestionar.
Entonces, tomando esto en cuenta, es preciso decir que la economía lineal, desde un punto de vista sostenible, simplemente es una frase linda para lo que realmente es «consumir hasta agotar existencia», y aquí empieza el problema mayor. ¿Qué pasa cuando nosotros agotamos esos recursos? ¿Qué le queda a la próxima generación? ¿Qué pasaría no solo con nuestros hijos, que seguramente, aunque limitadas, tendrán algunas de las reservas de los recursos que simplemente no nos dio tiempo a consumir o a destruir, sino también, más allá, con los hijos de nuestros hijos?
La economía circular no es simplemente otro tipo de economía: es la única. Porque, eventualmente, si no hacemos que nuestros recursos, luego de ser utilizados, vuelvan y entren a la cadena de producción, lamentablemente llegará el momento en el que se agoten. La economía circular nos garantiza una sociedad sostenible por el hecho de que sus residuos se convierten en su principal materia prima; esto crea un ciclo de reabastecimiento interminable, evitando así que otras generaciones tengan que enfrentarse a un mundo donde sus recursos para sobrevivir son escasos. La buena noticia es que aún estamos a tiempo para hacer esta reflexión y forzar un cambio, y así las generaciones futuras no tendrían que ver con odio nuestra irresponsabilidad hacia el manejo de los recursos que siempre pertenecieron al planeta. Y la economía circular es el primer paso para evitar eso: es el primer paso para crear un valor en aquello que consumimos y tiramos, es el primer paso para crear un mejor mañana, no solamente para nosotros mismos, sino para todo el que está por venir.








