Si tuviera que hacer entender a otros qué es el cambio climático, empezaría por detallar que no es un proceso nuevo para el planeta. El cambio de los tipos de clima a los que un hábitat se enfrenta durante largos períodos, o a los picos de temperatura o de magnitud de los fenómenos atmosféricos que transcurren durante ese lapso, cambiando a estados diferentes y a picos diferentes, no es más que la historia misma del planeta.
Este proceso que acabamos de describir sucede de manera natural en el planeta debido a sus distintos movimientos con respecto al Sol. Por eso es importante destacar que no es a este proceso al que nos referimos cuando hablamos de cambio climático de manera polémica, como ha sido la constante en los últimos años.
Entonces, ¿a qué nos referimos con cambio climático?
Para esto tendríamos que primero entender cómo varía la temperatura en nuestros hogares y por qué lo hace, y aquí es donde entran los gases de efecto invernadero, que al igual que el cambio climático también forman parte de un proceso natural de nuestro planeta. El CO₂, que producen los volcanes naturalmente, es gestionado por nuestros océanos. Otro gas de efecto invernadero muy conocido es el vapor de agua.
Estos gases son la razón por la que la temperatura aumenta o disminuye; son los encargados de atrapar el calor dentro de nuestra atmósfera. Y aquí es donde entra el hombre. ¿Qué pasa cuando los gases que eran gestionados por el océano, los árboles, entre otros, de manera natural, aumentan de una manera tan desproporcionada que ya no le es suficiente al planeta con su forma natural de gestionarlos?
Bueno, pues esta es justamente la situación que hemos provocado.
Y, ¿cómo lo hicimos?
Si tomáramos desde la Revolución Industrial hasta el día de hoy la producción masiva de gases de efecto invernadero, estamos hablando de siglos de emisión descontrolada, sin pausa o mitigación alguna del impacto y de la producción de gases de efecto invernadero que simplemente expulsamos a la atmósfera sin intención de disminuir el impacto que producimos con esto.
Entonces, ahora vamos a la consecuencia de esto.
¿Qué pasa cuando se queda más calor del que debería en la atmósfera? ¿Qué pasa cuando tenemos un 50 % más de CO₂ en la atmósfera del que se produciría naturalmente?
Sucede lo siguiente: el clima, que forma parte integral de todas nuestras actividades, desde nuestra alimentación hasta la protección de nuestros hogares, y el cual básicamente solemos medir en base a mediciones previas, se sale de control.
Y ahora, ciudades que nunca habían visto más de 30 grados centígrados sobrepasan los 45; ciudades que están construidas para un mes de lluvia al año ahora se enfrentan a meses de lluvias nunca antes vistas; sequías en tiempo de cosecha; nieve sin fecha de término.
A eso es a lo que nos referimos con las consecuencias del cambio climático: básicamente, a las consecuencias de nuestra contaminación sin control a la atmósfera.
Hemos cambiado los picos a los que nos enfrentamos. Ahí está la clave. Ahora tendremos que ajustar los límites de lo que esperamos que pueda suceder. Tendremos que crear ciudades con propiedades desconocidas para las áreas en las que se construyen y, mientras todos esos procesos suceden lentamente, se pierden vidas, tanto humanas como de cualquier otro tipo; todo por no hacernos responsables de nuestras acciones.








